ROMANCE A UNA VIEJA ENCINA
En el centro del parque,
Hay una vieja encina,
Cetrina por el tiempo,
Por los vientos roída,
Sus engarfiadas ramas,
De hojas, ya caídas,
Rompen en el paisaje,
Belleza y armonía.
Junto a ella destaca
Otra joven encina,
De ramas agraciadas,
Por sus frutos, lucida.
En cada movimiento,
conque el aire la inclina,
añoranzas produce,
a la marchita encina.
Ella también fue joven,
agraciada, lucida,
al empuje del viento
respondíale erguida.
Y ahora en el ocaso,
al culminar su vida,
olvidada de todos,
se encuentra ya, vencida.
Y cuando la contemplo
pienso yo dolorida,
que al mirar nuestros
viejos,
solo vemos encinas.
con huesos deformados,
y miradas cansinas.
Mariángeles

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