Este relato es verídico, totalmente verídico. Lo sé de
cierto porque sin querer, yo fui el detonante que lo puso en marcha.
Conocí a Nurya hace algún tiempo, cuando ella entró a
trabajar en el supermercado donde yo desde hacía algunos años prestaba mis
servicios. Desde el principio nos caímos muy bien y aunque ella al poco tiempo
dejó el trabajo, continuamos cultivando esa amistad, que aún dura en el día de
hoy.
Nurya, ahora es una mujer de mediana edad, rubia, bien
formada, muy guapa, dulce y romántica. Sus hijos, ya mayores, tienen su vida
encauzada y ella, desde que cada uno buscó su camino, se había quedado con su
marido, en una casa que era demasiado grande para dos personas que ya no tenían
nada en común.
Desde hacía mucho tiempo su matrimonio hacía aguas, ambos lo
sabían y lo iban soportando, primero por los hijos y luego ya, por la rutina,
pero el tiempo iba pasando y Nurya cada día se sentía más sola y desgraciada.
Quizás todo hubiese continuado así indefinidamente, pero
parecía que la mala suerte se hubiese cebado en ella y un día, tras un fatídico
accidente, se vio postrada en una silla de ruedas con una lesión medular
irreversible.
Bien es verdad, que al principio su marido la atendió y se
cuidó de ella, no se si por el poco cariño que entre ellos quedaba, ó por el
que dirán de la gente ( No esta bien visto, abandonar a una esposa paralítica)
pero su relación, se iba deteriorando cada día llegando a un punto que la
convivencia era insoportable.
Nurya, se sentía sola en aquella grandiosa casa con jardín y piscina, como decía ella, ¿para que una casa tan grande si mi vida está en esta habitación? ¿Para que una piscina si no hay nadie que me ayude a ponerme en ella? ¿Para que un jardín si no puedo cuidar las flores? Se sentía sola, muy sola. Sus amigas procurábamos hacerle compañía, pero era difícil vivíamos en poblaciones diferentes y teníamos nuestras propias obligaciones que ocupaban gran parte de nuestro tiempo.
Nurya, se sentía sola en aquella grandiosa casa con jardín y piscina, como decía ella, ¿para que una casa tan grande si mi vida está en esta habitación? ¿Para que una piscina si no hay nadie que me ayude a ponerme en ella? ¿Para que un jardín si no puedo cuidar las flores? Se sentía sola, muy sola. Sus amigas procurábamos hacerle compañía, pero era difícil vivíamos en poblaciones diferentes y teníamos nuestras propias obligaciones que ocupaban gran parte de nuestro tiempo.
Sus hijos tenían sus vidas y ella comprendía que la vivieran
a su manera, pero en su horrible soledad los días se le hacían años y llegó un
momento que incluso quiso acabar con su vida para dejar de ser una carga.
En este momento fue cuando intervine yo.
Ella ya tenía ordenador, se distraía escribiendo lo
desgraciada que era y quería incluso poner una página donde poder explicar sus
emociones, todos los problemas que encontraba en su nueva vida, y cambiar
impresiones con personas que hubiesen pasado por una situación similar a la
suya.
Pero no había descubierto los Messenger.
Por aquel entonces a mi me regalaron mi primer ordenador y
enseguida descubrí que detrás de la pantalla había todo un mundo lleno de
sensaciones, un mundo donde no se necesitaban pies para caminar, viajar,
conocer gente, donde podías hacer miles de amigos sin levantarte de una silla.
Desde aquel día, entrábamos juntas en los chats y nos
divertíamos como locas. Yo adoptaba mil y una personalidades diferentes y
hablaba con ella dándole disimuladamente pequeñas pistas, hasta que finalmente
me descubría, luego reíamos mucho de todas las tonterías que habíamos hablado y
así el tiempo parecía que iba más rápido y ella no pensaba tanto en su
desgracia.
Un viernes por la tarde cuando casi ya estaba apagando el
ordenador para ir a trabajar, vi que se conectaba. Yo no me podía quedar mucho
rato porque era tarde, pero me dijo que estaba muy triste, que necesitaba
hablar con quien fuese, alguien que la distrajese, me pidió por favor que le
presentase a alguien para no quedarse sola, la sentía angustiada y miré entre
mis contactos para ver quien estaba conectado que fuese lo suficiente sensible
como para animarla y sacarla de ese pozo en el que la veía hundida.
Como si hubiese escuchado mi llamada, Jhan, se conectó en
ese momento. Jhan es un chico peruano, dulce y cariños, hacía ya algún tiempo
que éramos amigos. Trabajaba por aquel entonces en una escuela de informática,
por lo cual estaba muchas horas conectado. Me había dicho que tenía 35 años,
aunque luego descubrí que en realidad tenía muchísimos menos. El me explicaba
muchas cosas de Perú de su familia de sus conquistas era muy hablador y yo
pensé que era la persona ideal para distraer a Nurya.
Los presenté, y durante unos pocos minutos estuvimos
hablando los tres, pero como yo tenía que ir a trabajar los dejé solos.
Durante unos días, no me pude conectar, pero sabía que ellos seguían hablando por comentarios de Nurya, que estaba encantada, hacía tiempo que no la veía tan animada y feliz.
Después de una semana al fin pude conectarme y Jhan, al verme lo primero que me dijo fue ¡¡Gracias!! Gracias por presentarme a la mujer más maravillosa del mundo. Estoy enamorado…..Uffffff me quedé sin habla lo primero que pensé, fue en la diferencia de edad que tenían...luego en la silla de ruedas, (ella no explicaba a nadie que estaba paralítica) además estaba casada ¡¡¡madre mía, la que había liado!! No quise decirle nada por no desengañarlo, yo lo apreciaba mucho, pero ella era mi amiga y me necesitaba, necesitaba de mi lealtad así que esperé a hablar con ella.
Esa misma tarde me puse en contacto con Nurya, nos reunimos en su casa como muchas tardes a jugar a las cartas, pero ese día no estaba por el juego, lo único que quería era conectarse para estar con Jhan. Yo estaba preocupadísima pero ella me dijo que se lo contaría todo, y esa misma noche se sinceraron, ella le dijo su edad, y le contó de su accidente, todo lo que había sufrido, y lo que le quedaba por sufrir porque una persona tan activa como ella no sabía adaptarse a una vida atada a una silla de ruedas. El también se sinceró con ella, y aún lo puso peor, porque en realidad no tenía 35 años, tenía 23 pero continuaba afirmando que estaba loco por ella y que no la quería perder.
Durante unos días, no me pude conectar, pero sabía que ellos seguían hablando por comentarios de Nurya, que estaba encantada, hacía tiempo que no la veía tan animada y feliz.
Después de una semana al fin pude conectarme y Jhan, al verme lo primero que me dijo fue ¡¡Gracias!! Gracias por presentarme a la mujer más maravillosa del mundo. Estoy enamorado…..Uffffff me quedé sin habla lo primero que pensé, fue en la diferencia de edad que tenían...luego en la silla de ruedas, (ella no explicaba a nadie que estaba paralítica) además estaba casada ¡¡¡madre mía, la que había liado!! No quise decirle nada por no desengañarlo, yo lo apreciaba mucho, pero ella era mi amiga y me necesitaba, necesitaba de mi lealtad así que esperé a hablar con ella.
Esa misma tarde me puse en contacto con Nurya, nos reunimos en su casa como muchas tardes a jugar a las cartas, pero ese día no estaba por el juego, lo único que quería era conectarse para estar con Jhan. Yo estaba preocupadísima pero ella me dijo que se lo contaría todo, y esa misma noche se sinceraron, ella le dijo su edad, y le contó de su accidente, todo lo que había sufrido, y lo que le quedaba por sufrir porque una persona tan activa como ella no sabía adaptarse a una vida atada a una silla de ruedas. El también se sinceró con ella, y aún lo puso peor, porque en realidad no tenía 35 años, tenía 23 pero continuaba afirmando que estaba loco por ella y que no la quería perder.
Nurya y yo teníamos un juego: Le llamábamos “la prueba del
algodón” y con él, pretendíamos descubrir quien de nuestros amigos “pseudos
enamorados” era sincero consistía, en intentar ligar con la persona que
nosotras sabíamos estaba en ese momento con la otra y la verdad, nos llevábamos
muchos desengaños, pero era preferible eso, a pasar por tonta. Un día Nurya me
dijo que le tenía que hacer la prueba del algodón a Jhan y yo, me negué
rotundamente. Primero, porque Jhan era mi amigo y no quería hacerle una mala
pasada, después porque en realidad yo no creía en ese amor y temía que Nurya,
cogiese una depresión. Pero ella insistía y me recordaba las veces que lo había
hecho por mí y los disgustos que le había ocasionado casi siempre.
Así que decidida a no perder la amistad de Jhan, me inventé
una identidad nueva, me presenté como una chica Sevillana que se llamaba Maite
y mi nick era Maytuchy nos presentó Nurya y desde el principio me lancé
descarada a intentar ligar con el. Quedé alucinada, me dijo que tenía novia y
que él no pensaba en nadie más, Nurya me achuchaba para que le metiera caña,
que le dijera cosas de ella, como que era mayor y todo eso para ver que
respondía. Y yo con todo el dolor de mi corazón empecé a meterme con ella, le
decía a él, que era una vieja a su lado, que podría ser su madre, que estaba
paralítica, que era una inútil….Tantas cosas que jamás había pensado, pero que
ella me obligaba a decir.
Al final él se enfadó, me dijo que sí, que podría ser su
madre, pero que no lo era, que sí, que estaba paralítica, pero que no estaba
muerta que ya quisieran muchas mujeres sanas ser como ella (y se refería a mi)
que él la amaba y que el único problema era la distancia y algún día estarían
juntos. Dejó de hablarme, me puso en no admitida y yo le hice prometer a Nurya
que nunca le diría que yo era Maytuchy.
Bueno…pasada la prueba del algodón. Nurya estaba cada vez
más enamorada y más ilusionada el saber que él era sincero, la hacía sentir una
felicidad que hacía mucho tiempo que no disfrutaba, así que preparó su viaje
Perú y un día con sus maletas, su silla de ruedas y un mundo de ilusiones cruzó
los cielos en busca del amor.
No quiero decir que los principios fuesen fáciles, la verdad
es que Internet lo idealiza todo, y no sé, lo que yo habría dado por poder
estar presente en ese primer encuentro. Pero los sentimientos ganaron y la
convivencia diaria los fue acercando cada vez más, ella pasó seis meses en Perú
y volvió a España para arreglar papeles. Vino para estar seis meses y apenas
estuvo uno, no podía vivir sin él.
Volvió a Perú con intención de quedarse definitivamente pero
todo no iba a ser tan fácil, no nos engañemos, ella tenía un problema de salud
y en los últimos tiempos, se había agravado bastante, tuvieron que operarla y
los problemas siguieron sin solución así que, después de casi dos años de
felicidad, tuvo que plantearse volver a su país. Con todo el dolor de su
corazón, tuvo que reconocer que en ningún sitio existe el sistema sanitario de
España. Ella estaba necesitando una asistencia médica muy cara y aquí es
gratuita.
Volvió hace un mes, y pasa la vida conectada a Internet
deseando ver a su amor para sentirse más cerca de él, esperando ansiosa los
papeles que lo traigan a España para seguir sintiendo la misma felicidad que
disfrutaba en Perú, ilusionada con los preparativos de la casa donde seguirán
viviendo esa historia de amor.
No se cuanto tiempo durará esa historia, es posible que no sea un amor eterno, pero en los tiempos que vivimos estar sanos, tener edades similares y la misma nacionalidad, no es garantía de que el amor dure eternamente. Solo sé que Jhan y Nurya descubrieron la forma de traspasar todas las fronteras, océano, edad, cultura, enfermedad y que hoy son felices y que nos hacen felices a las personas que les queremos.
Mariangeles
Derechos reservados
Angi
Angi

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