Translate

viernes, 21 de diciembre de 2012

NOCHE DE NAVIDAD


Teresa siempre fue una mujer luchadora. Al estar su esposo delicado de salud, a ella le había correspondido la difícil tarea de llevar la familia adelante. Unas veces fregando escaleras, haciendo labores domesticas, y los fines de semanas trabajando en la cocina de un restaurante, fregando platos.
Yo tenía el honor de disfrutar de su amistad, desde los años más penosos y vi sus manos llagadas por los fuertes líquidos, que usaban en las limpiezas. Mientras ella, nunca perdía la sonrisa de su boca.

Siempre le dije que un día le llegaría su premio,  se lo merecía, y le llegó inesperadamente.
Un día en nuestra ciudad  crearon  una empresa de vigilantes para la zona azul y luego unos parquin. La empresa fue ideada para integrar en ella a personas  con alguna clase de minusvalía,  y ella, que tantas veces había renegado de la poliomielitis, que padecía en la pierna izquierda y la hacía cojear, se dio cuenta que Dios escribe recto en líneas torcidas, porque gracias a esa minusvalía entró en el programa y fue una de los seleccionados.

Para ella  fue mejor que ganar la lotería, pasó de no saber nunca de cuanto dinero podía disponer para el gasto semanal, a  la tranquilidad de tener un sueldo mensual seguro. Al principio ni se lo creía y aunque no le quedó mas remedio que abandonar su trabajo de limpieza de escaleras y domicilios, no se atrevió a abandonar su trabajo, de domingos y festivos, temía despertar  y que todo fuese un sueño.

Acababan de tocar las diez de la noche, y  esta noche, como tantas otras noches, tenía que trabajar. Pero Teresa, esa noche sentía la soledad especialmente, era Noche Buena. Aún  no habían  tomado los postres, y ya tenía que abandonar la cena familiar para incorporarse al trabajo.
 Le fastidiaba….¡¡¡Dios, como le fastidiaba!!!  Sobre todo  porque era cuando  estaban  más animados,  y ella no hubiese querido dejarlos,  pero el trabajo no esperaba y ella era muy cumplidora.
 Desde hacía catorce años era vigilante de un parquin… al principio de día, (turnos alternos de mañana y tarde) pero desde hacía nueve  años por encontrarse enfermo el vigilante de noche, le habían adjudicado ese turno.

Se arrebujó en su chaquetón del uniforme y emprendió el camino al trabajo, no era muy lejos, pero la carretera era solitaria y hacía frío. A la luz de las pocas farolas podía ver como brillaban unos diminutos copos de nieve, no era habitual ver nevar en su ciudad, era un valle cálido, donde raramente lo hacía, pero durante todo el día el cielo había estado encapotado, y los viejos del lugar decían que iba a nevar. Teresa miró los pequeños copos ilusionada, hacía mucho tiempo que no veía la nieve y pensaba que quizás cuando saliese del Parquin, al día siguiente, lo encontrase todo blanco.


Cuando entró al cálido recinto, donde su compañero la aguardaba ansioso, miró los monitores que ocupaban casi la totalidad de la pared, del fondo y desde los cuales podían ver cualquier movimiento que ocurriera en los vehículos allí guardados.
--¿Alguna novedad?—
--No, todo ha estado muy tranquilo, esta noche no hace falta que salgas a limpiar, me aburría y me entretuve matando el tiempo, hoy podrías cenar en el suelo de limpio que lo he dejado.--
Con la crisis, los propietarios del parquin habían eliminado personal de limpieza, solo iban dos veces por semana. El resto de los días eran ellos en sus ratos libres los encargados de tal menester.
--Pues muchísimas gracias y Feliz Nochebuena, ---

Al quedarse sola, fue directa a su armario, recordaba que guardaba una novela romántica y pensó que era la noche adecuada para dedicarse a ella, calentita, sin mucho trabajo….pero pasaba las páginas y no terminaba de enterarse de lo que leía, al final tubo que dejarla por puro aburrimiento.
Teresa era una gran aficionada a las baladas, así que preparó su aparato de música, insertó el último CD que le había regalado su marido, se estiró  cómodamente en el sillón puso las piernas en alto y esperó, hasta que la cabina se llenó con las notas de las melodías que golpearon las paredes y regresaron a sus sentidos convertidas en emociones. No entendía porque, pero las lagrimas corrieron por sus mejillas, hoy la ponían triste. Lo intentó hasta con una película……Nunca se le habían hecho unas horas tan largas… ¡Jo….le esperaba una noche interminable!

Revisó los monitores, al principio creyó ver un movimiento junto a la puerta de entrada. Solo fue un flash, algún coche que pasaría,  las luces le habían jugado una mala pasada, continuó examinando los monitores y le pareció que todo seguía en calma ¿Quién iba a venir esa noche? Era Nochebuena… no era noche de estar por las calles, las familias se reunían para celebrar el nacimiento del Niño Dios, (que como cada año venía para salvarnos y como cada año terminábamos
Crucificándole.)

Pensaba en su marido, seguramente estaría haciendo un gran esfuerzo para no dormirse, el cava le afectaba pero esa noche aguantaría despierto porque estaban sus hijos, su madre, sus nietos y se sentía feliz…Su madre, desde que enviudó,  solía pasar  con ellos la mayoría del tiempo Teresa era la hija que no tuvo y la quería como a tal…También estaba su hija, ella le preocupaba  mucho,… Se había quedado sola por segunda vez y ya tenía dos hijos. Siempre la apoyaron  y el pequeño era el ojito derecho del abuelo.
Los dejó cantando villancicos junto al Belén que con tanto cariño habían construido. Su nieto mayor con once años, era tremendo, pero también había puesto su granito de arena, no obstante se empeñaba en que los Reyes Magos ya tenían que llegar.
Su hijo mayor seguramente ya se habría ido. El y su pareja eran de pocas visitas familiares, aunque no por eso se quisieran menos.

Volvió a mirar los monitores…. fue pasando por todos……primer piso…segundo piso…..tercer piso… Ya era una rutina porque no pensaba ver ningún movimiento. Pero se equivocaba… al pasar por el cuarto monitor del tercer piso, le pareció ver una mujer. Solo fue un instante y se perdió de su área de visión, al principio le pareció que lo había imaginado, ¿Qué haría una mujer  en Nochebuena, sola, a estas horas en un parking? Continuó examinando los monitores más atentamente…..pasó por el quinto el sexto… nada… empezaba a creer que había tenido una alucinación. Entonces de refilón le pareció ver movimiento en el segundo, siguió atenta a ese monitor….lo escudriñaba cuidadosamente intentando ver donde se había metido la mujer, y  en aquel momento le pareció ver que algo se movía detrás de un coche.

La policía le tenía advertido, que en caso de movimientos sospechosos, bajo ningún pretexto debería abandonar su seguro cubículo, ni siquiera en caso de cualquier incidencia. Había un teléfono de emergencia conectado directamente con la central, llamó rápidamente y los puso en antecedentes  sobre la intrusa del parking. Le informaron que en el centro, había habido un atraco con heridos y todas las fuerzas de servicio estaban desplazadas, que no se le ocurriese salir, y  que en cuanto pudieran se acercarían, que no pasaba nada….que lo mas probable es que alguien se  estuviese resguardando  del frío.

Volvió al monitor… intentaba imaginar que debía hacer la mujer detrás del coche, solo se la veía un poco, y en ella tenía fija la mirada, cuando le pareció que caía al suelo.

Ya no aguantó más…… ¿Y si le pasaba algo? ¿Y si la estaban atacando?... Ella no era muy valiente, pero si lo suficiente fuerte como para ahuyentar a un posible atracador.

No se lo pensó dos veces,  cogió un bastón que siempre tenía preparado por si un día tenia que defenderse, salió, cerró cuidadosamente la puerta, y bajó rápidamente al segundo piso. Escuchó atentamente…… Al principio no se oía nada, pero luego le pareció escuchar al fondo, un sollozo ahogado. Se acercó  temerosa….no sabía lo que iba a encontrar al otro lado del coche, pero  su curiosidad era mas grande que su miedo. Había poca luz, y en esa zona quizás había menos, pero al dar la vuelta al coche lo primero que vio fueron unos ojos grandes, brillantes, temerosos, suplicantes. Una joven no más grande que su propia hija, estaba tirada en el suelo, se recostaba en las ruedas del coche, y debajo de ella, en el suelo, se veía una mancha que en la semi-oscuridad no podía distinguir lo que era.

Su mente comenzó a trabajar rápidamente, lo del suelo podía ser sangre…….. No sabía que había pasado, aunque en realidad tampoco le importaba mucho. Ahora mismo lo más urgente era sacarla de allí. La joven apenas tenía fuerzas…Teresa le pasó el brazo por la cintura y la ayudó a levantarse. Casi a rastras la llevó hasta su oficina, allí había mucha luz, y el ambiente estaba caldeado. Pensó que tenía mucha suerte de tener ese trabajo, era tranquilo, cómodo y además no estaba mal pagado y aunque esa noche estuviese separada de su familia, tampoco era tan grave… ¡Cuanta gente habría que no tenía donde guarecerse!

Miró detenidamente a la mujer, y se dio cuenta de que era mucho más joven  de lo que le había parecido al principio.

--- ¿Quién eres?--- le dijo---

---Me llamo María García, y soy portorriqueña---

No hacía falta que le preguntase que le había pasado……. Se veía claramente que estaba de parto…

--- ¿Dónde vives?---

---No tengo casa, llegué hace seis meses a España contratada para el servicio domestico, pero descubrieron que estaba embarazada y me han despedido del trabajo, como no tenía dinero hice autostop,  pero cuando se dieron cuenta que me encontraba mal, me dejaron  en este pueblo. Perdone por refugiarme aquí.---

---No pasa nada… tranquilízate…ahora  llamo a una ambulancia para que te lleven al Hospital.---

La veía como apretaba los  labios soportando el dolor. Apenas era una niña, su ropa y sus piernas estaban mojadas, seguramente ya había roto aguas, por lo tanto el parto se podía producir en cualquier momento. Teresa había tenido una vida bastante monótona, nunca se había encontrado en una situación igual y no sabía que hacer. Nerviosa volvió a llamar a la policía para que enviasen rápido la ambulancia,  pero esa noche había sido muy movida, entre el atraco, y un accidente que había habido en la autopista  todas las ambulancias estaban en servicio, y le dijeron que hiciese lo que pudiera que ellos intentarían llegar lo antes posible.

 Teresa intentaba distraer a María. Le hablaba pretendiendo entretenerla, y al mismo tiempo entretenerse ella misma para evitar los nervios.

--- ¿Cuántos años tienes?---

---Hace tres días cumplí dieciocho---

Le costaba hablar, su dulce voz salía como a empujones, entrecortada por gemidos de dolor. Estaba de pie, apoyada en la pared, y le costaba mantenerse firme, las rodillas se le doblaban, intentó acostarla en el suelo, pero no quería, decía que así los dolores eran peores.

No sabía que hacer, que decir, ya no sabía ni que preguntarle, la miraba y la veía tan tierna…tan linda….era morena, pequeña, con unos ojos negros y grandes,  que brillaban  febriles, una cabellera larga, negra, húmeda y pegada a su cara….estaba delgada, quizás demasiado delgada, solo se le veía barriga, una inmensa barriga que se movía visiblemente con las contracciones. Ese bebé quería nacer, y no se iba a esperar ni a policías ni  ambulancias. Teresa empezaba  a darse cuenta que tendrían que apañárselas ellas solas, nunca había hecho nada igual, pero había visto muchas películas, tan difícil no parecía. María dio un pequeño grito, se encogió sobre si misma y sus piernas se mancharon de sangre,  Teresa se dio cuenta que ya no lo podían aplazar mas, el parto era inminente, fue a buscar su chaquetón y lo extendió en el suelo, la ayudó a acostarse sobre él….se arrodillo ante ella, y al examinarla vio una cabecita que desde dentro apretaba  intentando llegar a la vida. Teresa se emocionó…no sabía como cogerlo…tenía mucho miedo de dañarlo, pero… o se daba prisa  o el daño todavía podía ser peor, ya estaba toda la cabeza fuera, la cogió como mejor pudo y con mucho cuidado le ayudó a salir,  nunca se hubiese esperado que fuese tan fácil, de pronto se encontró con una cosita preciosa, morenita entre sus brazos,  berreaba  como un desesperado, intentando absorber todo el aire que le había faltado durante su penoso viaje a la vida.

Ató con el cordón de sus zapatos al “cordón umbilical” (tal como había visto en alguna película) y sin atreverse a cortarlo, tapó al bebé con  el jersey de su uniforme mientras esperaban la ambulancia….Y así quedaron los tres acurrucados y casi abrazados, dando gracias a Dios porque todo hubiese pasado.
Por la mañana tuvo que volver a casa sin abrigo y sin jersey, El suelo estaba cubierto de un manto blanco a esas horas tempranas, aún casi inmaculado. Hacía frío…mucho frío. Apresuró el paso para entrar en calor. Su cuerpo estaba helado, pero en su corazón sentía un agradable calorcillo, esa Nochebuena  había sido diferente, por primera vez en su vida había sentido la verdadera Navidad…María y el niño  ya estaban seguros en el hospital, la ambulancia había llegado enseguida y detrás los policías que la felicitaron por su valentía  y decisión. Pero ella sabía que no fue valentía…ella no era tan valiente….Pero una fuerza interior la dirigió… alguien debió pensar que ella merecía una Nochebuena de verdad y  envió a María para que tuviese a  su hijo en el Parking.