Oigo... el rumor de las olas,
veo... un velero pasar,
gusto... la sal en mi boca,
del salitre de la mar.
Toco... la arena caliente,
bajo el sol primaveral,
huelo... el yodo y la sal fuerte,
que se mezclan en la mar.
Y siento dentro del alma,
algo... que no sé explicar,
Siendo yo tan poca cosa,
¡Cuantos bienes Dios me da!.
Mariangeles
Mariangeles

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