Río que bajas cantando
entre valles y montañas,
cuéntame que hay por el
mundo
lejos de esta cabaña
Dime si por esas tierras
que para mí son extrañas,
impera la ley y el
orden
o la guerra y las matanzas.
Prisionero en estos bosques
yo no tengo más compaña,
que la dulce melodía
que me susurran tus aguas
Déjame tu río amigo,
navegar en una balsa
y llévame a otros lugares
donde desea mi alma.
Apártame de estos bosques
de soledad tan amarga,
llévame a un paraíso,
a la libertad ansiada.
Y escuché la voz del río
con estas tristes palabras.
No salgas amigo mío,
de tu bosque y tu montaña
Que saliendo de estos
bosques,
la vida no vale nada,
el humo tapa los cielos
y las aves ya no cantan,
El perfume de las flores
hace ya tiempo que falta,
allí se matan los hombres
por envidias y venganzas
No quedó un lugar del campo
que el hombre no desolara
y allí mis aguas tan puras,
están ya contaminadas
Mariángeles

Nostalgia del paraíso perdido.
ResponderEliminarQue ya nunca volverá...
ResponderEliminar